sábado, septiembre 19 2026
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El nuevo orden del Senado: el fin de la hegemonía peronista y el tablero de Bullrich para la reforma laboral.


En una jornada que quedará grabada como el fin de una era parlamentaria, el Senado de la Nación ratificó este martes un reordenamiento de fuerzas que deja al peronismo en su nivel de representación más bajo desde 1983.

La sesión preparatoria no solo confirmó la continuidad de Bartolomé Abdala como Presidente Provisional, sino que selló una alianza estratégica entre el oficialismo y sectores del peronismo dialoguista, excluyendo por completo a la bancada de José Mayans de la conducción de la Cámara Alta. Bajo la batuta de Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA), el Gobierno llega a la Asamblea Legislativa del 1 de marzo con un músculo político que parecía inalcanzable apenas meses atrás.

El quiebre definitivo se produjo con la salida de los senadores Guillermo Andrada, Sandra Mendoza y Carolina Moisés del interbloque conducido por Mayans. Al formar el bloque independiente “Convicción Federal“, este grupo —que responde a los gobernadores Jalil, Jaldo y Sáenz— decidió “puentear” la conducción del PJ para negociar directamente con la Casa Rosada.

Como recompensa política por este movimiento, la jujeña Carolina Moisés fue ungida Vicepresidenta del Senado, desplazando al candidato del peronismo tradicional en un acuerdo que sumó 70 votos a favor.

Con este tablero, Bullrich logró lo que parecía imposible, y aisló al kirchnerismo y consolidar una mayoría circunstancial que será vital para la sesión de este viernes, donde se buscará sancionar la reforma laboral.

A este escenario de fragmentación opositora se suma el “blanqueo” formal de Luis Juez dentro del bloque libertario. El cordobés, que hasta ahora orbitaba en la periferia de los aliados, fue recibido oficialmente por Bullrich, elevando a 21 las bancas propias de LLA.

Este crecimiento intra-parlamentario, sumado al respaldo de la UCR y el PRO, deja al oficialismo con 44 votos, a solo cuatro voluntades de alcanzar los dos tercios.

Mientras el peronismo se desangra en internas territoriales y reproches por “mala praxis parlamentaria”, el oficialismo logró capitalizar las necesidades de los gobernadores para construir gobernabilidad desde el interior hacia el centro. Con las autoridades ratificadas y los bloques reordenados, la Argentina se asoma a una semana legislativa frenética donde la reforma laboral y la baja de la edad de imputabilidad serán las primeras pruebas de fuego para esta nueva mayoría liderada por Bullrich.