sábado, septiembre 19 2026
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En una maniobra destinada a sellar las fisuras internas y evitar una confrontación electoral de desenlace incierto, Axel Kicillof se convertirá en el nuevo presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires. El acuerdo, alcanzado tras intensas negociaciones durante las últimas 48 horas, representa un repliegue estratégico de los distintos sectores del movimiento para preservar la cohesión del principal bastión opositor del país.

La resolución de la cúpula partidaria llega para desactivar el llamado a elecciones internas previsto originalmente por Máximo Kirchner para el próximo 15 de marzo. Ante la posibilidad de un choque directo entre el esquema que responde a la expresidenta Cristina Kirchner y el armado propio del gobernador, prevaleció la directiva de evitar una disputa endogámica.

La propia exmandataria habría sido la encargada de ordenar el cese de las hostilidades, facilitando el ofrecimiento de la titularidad del partido a Kicillof como una forma de blindar la gestión provincial. A cambio, el gobernador exigió un respaldo casi unánime a su programa de gobierno, buscando centralizar el mando político y administrativo en un escenario de creciente presión externa.

El nuevo organigrama del PJ bonaerense refleja un equilibrio de fuerzas cuidadosamente diseñado para contener a todas las terminales del poder territorial.

Bajo la presidencia de Kicillof, la vicegobernadora Verónica Magario retendrá la vicepresidencia primera, consolidando el binomio de La Plata en la conducción partidaria. El kirchnerismo, por su parte, conservará espacios de peso institucional: Máximo Kirchner pasará a presidir el Congreso partidario, mientras que la vicepresidencia segunda quedará en manos del intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín. La secretaría general será ocupada por Mariano Cascallares (Almirante Brown) y la junta partidaria continuará bajo el mando de Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), integrando así a los jefes comunales de mayor peso en el conurbano.

Este proceso de normalización de autoridades, que terminará de definirse formalmente entre este sábado y el domingo con la integración completa del Consejo, busca dotar al peronismo de una estructura unificada para enfrentar los desafíos legislativos y sociales de este 2026.

Al absorber la jefatura del partido, Kicillof no sólo asume la representación formal del movimiento, sino que asienta su liderazgo sobre una coalición que, al menos en los papeles, decidió postergar sus diferencias internas en favor de una supervivencia política conjunta.