sábado, septiembre 19 2026
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Frente a una transición económica que no admite más parches, el economista Gustavo “Lacha” Lazzari lanzó una propuesta disruptiva para salvar al motor productivo del país.

Se trata de un “Plan Marshall” de capitales privados. El objetivo es construir un puente financiero que permita a las pequeñas y medianas empresas superar el lastre de los últimos años y consolidarse como los pilares de la nueva Argentina de libertad y crecimiento.

Y es que la reactivación de la economía argentina llegó a un punto de inflexión donde la macroeconomía estabilizada necesita, imperiosamente, que el sector privado vuelva a traccionar. En este contexto, y según declaraciones vertidas en el sitio Difusión Empresarial TV, Gustavo Lazzari propuso la implementación de un “Plan Marshall Privado” diseñado específicamente para las pymes que se quedaron fuera del sistema bancario tradicional debido a años de asfixia impositiva y carpetas de crédito “manchadas”.

Para el economista, no se trata de pedirle fondos al Estado —un actor que ya demostró ser parte del problema y no de la solución—, sino de generar las condiciones para que el crédito largo, con tasas razonables y periodos de gracia, fluya directamente desde el ahorro privado hacia la producción genuina.

“No puede cerrar la pyme que quiere seguir”, sentenció Lazzari, subrayando que la supervivencia de este estrato empresario es la única garantía de que la recuperación sea vigorosa y sostenible en el tiempo.

La propuesta surge como respuesta a la cruda realidad de un tercio de las 600.000 empresas del país, que hoy se encuentran en una suerte de “purgatorio” financiero, inhabilitadas para invertir por deudas acumuladas durante décadas de volatilidad.

El esquema planteado por Lazzari, expuesto en el citado medio, rechaza de cuajo cualquier tipo de subsidio, apostando en cambio por la eliminación de retenciones y una reforma que devuelva la competitividad al sector. La visión es que mientras el RIGI atrae las grandes inversiones externas en energía y minería, las Pymes necesitan su propio instrumento de transición para pasar del modelo extractivo del pasado a la realidad productiva del 2026. Este “Plan Marshall” no es solo una medida de auxilio, sino una declaración de principios que pone a la producción por encima de la “alquimia financiera” que sólo busca ganar tiempo.

Para el Gobierno de la Nación, esta iniciativa privada representa un complemento indispensable a las reformas de modernización que ya están en marcha. Con el ajuste fiscal consolidado y un presupuesto 2026 orientado a la eficiencia, la propuesta de Lazzari está instalando un debate necesario sobre el rol de la inversión privada local.

El mensaje es que cuando hay voluntad política de liberar las fuerzas productivas, los recursos sobran; cuando no la hay, sólo sobran las excusas de quienes prefieren administrar la miseria.