María Corina Machado exige en la OEA el fin de la represión como premisa para la transición
Tras una reunión estratégica con el secretario general Albert Ramdin, María Corina Machado, la líder opositora advirtió que no habrá sostenibilidad democrática sin la liberación real de los presos políticos y el desmantelamiento del aparato de persecución estatal.
El proceso de transición en Venezuela ha sumado un nuevo hito diplomático este martes 20 de enero de 2026, con la visita de María Corina Machado a la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA). En una sesión de trabajo con el secretario general, Ramdin, la Nobel de la Paz 2025 ratificó la urgencia de iniciar una reinstitucionalización democrática que desplace el pragmatismo operativo del régimen residual de Delcy Rodríguez.
Machado fue taxativa al declarar ante los medios que “no hay transición con represión y presos políticos”, denunciando que las recientes excarcelaciones han sido manipuladas y que cientos de ciudadanos permanecen bajo condiciones de detención inhumanas. Para la dirigente, la resolución del conflicto venezolano no es solo un imperativo humanitario, sino una “prueba existencial” para el Sistema Interamericano, que debe demostrar su capacidad de hacer cumplir la Carta Democrática tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
La hoja de ruta presentada por Machado ante el organismo regional contempla el reingreso inmediato de Venezuela al Sistema Interamericano de Derechos Humanos como el mayor testimonio del compromiso de la nueva dirigencia con los valores republicanos. Durante el encuentro, se subrayó que una Venezuela libre y segura será el principal aliado de la estabilidad hemisférica, contrastando con el actual escenario de incertidumbre donde el control técnico de los recursos energéticos por parte de Estados Unidos aún convive con estructuras represivas activas en territorio venezolano.
Machado, quien continúa su agenda en Washington con reuniones bipartidistas en el Capitolio, insistió en que el centro de la transición debe ser el bienestar ciudadano y no solo un acuerdo de cúpulas, exigiendo que los países miembros de la OEA que han permanecido silentes por razones políticas asuman ahora la responsabilidad de respaldar el mandato de libertad expresado por el pueblo venezolano.


