sábado, septiembre 19 2026
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La primera edición de los Premios Martín Fierro de Streaming 2025 terminó dejando algo más que estatuillas: dejó sensación de que, en la nueva escena audiovisual digital, la hegemonía narrativa kirchnerista encontró un nuevo medio afín. Los resultados de la noche del 14 de diciembre no solo reflejaron una diversidad de formatos y creadores, sino que también alimentaron la percepción de que estos galardones están más alineados con un cierto universo más cerca del progresismo que de la pluralidad de audiencias.

La noche de «los nuestros»

En el debut de los Martín Fierro de Streaming, el Martín Fierro de Oro quedó en manos de Stream Conicet: “Fondo del mar”, un programa de divulgación científica vinculado al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Que una transmisión científica se alce con el oro en un festejo de cultura digital es razonable…

Además, en las categorías principales se destacaron producciones y figuras asociadas a plataformas como Olga y Luzu TV, que acapararon buena parte de los reconocimientos. Canales con una impronta formalmente “alternativa”, sí, pero también con una clara simpatía ideológica que —si uno quiere ser realista— termina alineándose con discursos que dominan ciertos nichos progres de la escena mediática.

Mientras tanto, canales independientes o con otras perspectivas —como Carajo — quedaron desapercibidos, atrapados en un sistema de premiación que parece favorecer a quienes ya forman parte del ecosistema narrativo dominante en el streaming. Esa ausencia generó críticas de parte de espectadores y creadores que se preguntan si estamos frente a un premio que celebra contenidos o reafirma un cierto clan de influencias digitales.

¿“Gelatina” sobre “Carajo”? ¿En serio?

Si uno baja al terreno de los nombres que levantaron más polvo esa noche, se vuelve casi cómico pensar que Carajo —un canal con seguidores leales en sectores más heterogéneos de la audiencia— pierda frente a Gelatina en categorías relevantes. Si bien Gelatina cosechó reconocimientos, el hecho de que sus triunfos se celebren como victorias canónicas de un sector cultural específico sí alimenta la percepción de que estos premios están dejando de ser un reconocimiento objetivo para convertirse en un sello de pertenencia.

Y no es solo cuestión de gustos subjetivos; es la sensación de que la premiación actúa menos como un reconocimiento técnico y artístico y más como un acto de reafirmación de una tribu cultural. De ahí que muchos empezaran a referirse en tono irónico a estos Martín Fierro de Streaming como los nuevos “Premios La Cámpora”, en alusión a un fenómeno que antes se veía restringido a medios tradicionales, y que ahora se filtra —con fuerza— en el ecosistema digital.

Al recibir su estatuilla, el novio de Lali dijo “un saludo para Carajo, que de los programas financiado por la Side es mi favorito”. ¿Financiado por la Side? Incomprobable. ¿Gelatina y el stream de Mongolini o Navarro financiado por Kicillof? Hechos.

¿Premiar talento o premiar afinidad?

Tanto el increíble Martín Fierro de oro a la TV para el Gato Silvestre, como a los del área digital demuestran un mimo al ecosistema K que se le da arriba del escenario lo que no se le da en las urnas, y muchas veces ni en las métricas.

Carajo prefiere ganar elecciones, no premios

Y mientras los militantes de siempre festejan cada estatuita, hay quienes responden con sorna que Carajo quizás prefiera ganar elecciones y no galardones. No es solo una broma: es la expresión de un sector que siente que estos espacios de reconocimiento cultural ya no reflejan —como se solía decir— al público, sino solo a algunos segmentos de lo que algún momento supo ser el establishment mediático digital.