La UCR redefinió su rumbo y eligió a Chiarella: una señal política que incomoda al cornejismo
El radicalismo nacional renovó autoridades y eligió a Leonel Chiarella como nuevo presidente del partido. La decisión, impulsada por Provincias Unidas, marcó un cambio de clima interno y dejó en evidencia las tensiones con el sector que promueve un mayor acercamiento al Gobierno nacional, donde Alfredo Cornejo pierde peso de negociación con el Gobierno Nacional.
La Unión Cívica Radical cerró este viernes una etapa y abrió otra. El Plenario de Delegados del Comité Nacional consagró a Leonel Chiarella, intendente de Venado Tuerto, como nuevo presidente del partido, en reemplazo de Martín Lousteau. La elección no fue un trámite administrativo: funcionó como una señal política clara en medio de un radicalismo que todavía busca reordenarse tras la irrupción de Javier Milei en la escena nacional.
Con 36 años, Chiarella se convirtió en el presidente más joven en los 135 años de historia del partido, un dato que combina renovación generacional con una apuesta estratégica por dirigentes con gestión territorial y alto respaldo electoral.
Un cambio de equilibrio interno
La llegada de Chiarella a la conducción nacional refleja el fortalecimiento del espacio Provincias Unidas, impulsado por gobernadores y referentes que plantean la necesidad de preservar una identidad radical propia, sin alineamientos automáticos con el oficialismo nacional.
En ese contexto, el sector que integran Alfredo Cornejo y Leandro Zdero, más proclive a articular políticamente con La Libertad Avanza, no acompañó la designación. La diferencia de posiciones no es nueva, pero la votación dejó expuesto que hoy el peso interno se inclina hacia quienes prefieren un vínculo más autónomo con la Casa Rosada.

Cornejo, un actor clave que toma distancia
Lejos de una ruptura, lo ocurrido en el Comité Nacional muestra un desacuerdo estratégico. Cornejo participó de las instancias previas y mantuvo reuniones con otros gobernadores, aunque finalmente no hubo consenso para unificar posiciones.
Desde su entorno señalan que el gobernador mendocino seguirá defendiendo un radicalismo con vocación de poder y capacidad de incidencia real, aun cuando eso implique diferencias con la nueva conducción partidaria. La frase que circuló tras el plenario fue elocuente:
“No estamos de acuerdo con llevar el radicalismo a Provincias Unidas”.
El perfil del nuevo presidente
Chiarella llega con un currículum que el radicalismo busca capitalizar. Intendente desde 2019, reelecto en 2023 con más del 80% de los votos, inició su militancia en la Juventud Radical y construyó un perfil asociado a la gestión municipal, la seguridad y la cercanía con los vecinos.
En su primer discurso, puso el foco en la transparencia, la eficiencia del Estado y la necesidad de reconciliar las distintas corrientes internas, un mensaje que apunta a ordenar un partido atravesado por debates profundos sobre su rol en el nuevo escenario político.

Un partido en redefinición
La elección de Chiarella no clausura la interna radical, pero sí redefine el punto de partida. El radicalismo eligió una conducción que apuesta a la renovación y a una posición propia frente al Gobierno nacional, sin romper puentes pero marcando límites.
Para Cornejo y su sector, el desafío será convivir con una conducción que no responde a su lógica, pero que tampoco busca excluir a los gobernadores ni dinamitar el partido.
La UCR inició una nueva etapa. Menos estridente, más territorial y todavía en disputa.
La rosca sigue, pero el mensaje fue claro: el debate está abierto y nadie tiene el control absoluto.




