Periodista K asegura que el gendarme argentino asignado en Mendoza y detenido por Maduro es espía de Milei
En el universo paralelo del periodismo K militante, siempre hay un giro nuevo. Esta vez lo protagonizó Mauro Federico, quien en el streaming de Toviggino —bautizado irónicamente “Carnaval”, aunque el circo suele tener más rigor— aseguró, sin pestañear, que Nahuel Gallo, el gendarme argentino secuestrado hace un año por el régimen del dictador Nicolás Maduro, es en realidad… un espía de Javier Milei.
“El gendarme este es un ESPÍA de acá a la conchinchina, no tengo dudas. Ahora lo quieren hacer un héroe nacional.”
Gallo es un gendarme argentino que estuvo asignado en Mendoza y que lleva más de un año detenido ilegalmente en Venezuela, sin garantías judiciales, sin acceso pleno a defensores y con serias denuncias de torturas psicológicas.
Pero para cierta camada del periodismo kuka, esos detalles parecen prescindibles. Lo importante es sostener el relato.
Y si para eso hay que acusar a un gendarme de ser espía presidencial… bueno, se acusa. Total, la realidad siempre está disponible para ser doblada.
O sea que en la cabecita de Federico: Maduro, inocente; el secuestrado, culpable.
La mano derecha de Jorge Rial no explicó demasiado cómo funcionaría esta supuesta red internacional de espionaje, ni de qué forma Milei —que según los mismos sectores “no puede gobernar un país”— dirige una operación clandestina en Caracas.
Mientras tanto, en el mundo real, un argentino sigue secuestrado por una dictadura, y el foco debería estar puesto en su liberación y en la responsabilidad del régimen chavista. Pero para el periodista K, el problema no es Maduro. Es Gallo. Por ser gendarme.
Mientras algunos juegan a ser opinólogos de inteligencia internacional, la familia de Nahuel Gallo sigue reclamada por su familia. Y sigue cuestionando la pasividad de los gobiernos anteriores frente al régimen de Maduro.
En cambio, en ciertos streamings lo urgente parece ser ridiculizar a la víctima y suavizar al victimario. Una práctica que, lamentablemente, ya se volvió costumbre.
el cierre inevitable: cuando la ironía supera a la realidad
Tal vez Mauro Federico no descubrió un espía.
Pero sí dejó en evidencia otra cosa: la espiral de negación y cinismo que domina a parte del periodismo kirchnerista.
Porque para ellos, la dictadura nunca secuestra.
El secuestrado siempre algo habrá hecho.
Y si no hizo nada… bueno, siempre queda la carta Milei-espía.
El nuevo comodín de la militancia.
Si querés, te lo adapto con recuadros de datos clave, subtítulos destacados para WordPress o una versión más ácida.




