Amenazó al CEO de PSJ Cobre Mendocino y lo mearon en Twitter
La aprobación definitiva del proyecto minero San Jorge desató celebraciones en el sector productivo mendocino. No es para menos: después de años de carpetazos, marchas, contramarchas y el habitual veto emocional de los grupos “ambientalistas de temporada”, por fin una inversión seria avanza en la provincia.
Entre los más entusiasmados estaba Fabián Gregorio, presidente y CEO de PSJ Cobre Mendocino, quien expresó satisfacción y cautela a la vez:
“Estamos muy satisfechos de haber arribado a esta etapa. Falta la ratificación para la licencia operativa, queremos concluir esta etapa”, comentó ante la prensa.
Pero —como ya es costumbre en Argentina— la buena noticia duró menos que un tuit.
Un usuario de X decidió “militar” su enojo de la forma más madura posible: amenazando.
“Fabián Gregorio, CEO de PSJ. Por si lo cruzan por ahí, para saludarlo, digo”, escribió, en ese típico tono pasivo-agresivo que tanto se usa cuando no alcanza la valentía para decir las cosas de frente.

Gregorio denunció el mensaje, esperando que la plataforma actuara con mínimo sentido común. Pero no: X contestó con una liviandad francamente admirable.
“No eliminamos la foto. Para que nuestro proceso de revisión sea lo más justo posible, usamos el mismo conjunto de Normas comunitarias para revisar todos los reportes”, respondieron, como si la amenaza velada fuera un poema costumbrista.
Y siguieron:
“Analizamos este contenido y comprobamos que no infringe nuestras Normas comunitarias. Sabemos que esto podría preocuparte, por eso te recomendamos que te informes sobre las opciones que tienes para controlar lo que ves. También puedes solicitar una revisión en un plazo de 180 días si no estás de acuerdo con la decisión”.
Traducido: “Te están amenazando, pero fijate vos qué querés hacer. Capaz dentro de seis meses lo vemos de nuevo”.
Mientras tanto, si bien Elon no hizo lo suyo, los usuarios de X sí.
Y es que a veces en el submundo de los hashtags, insultar, escrachar y perseguir a cualquiera que impulse desarrollo económico parece no solo permitido, sino premiado.
Quizás el algoritmo descubrió un nuevo criterio: si la amenaza es contra alguien que trabaja, invierte o impulsa producción, no cuenta.
En fin. San Jorge avanza. La modernidad también. El sentido común, todavía no.




