El radicalismo le cierra la puerta al petrismo y estalla la interna en Mendoza
Las definiciones para las elecciones municipales del 22 de febrero encendieron la guerra interna dentro del radicalismo. El cornejismo cerró las puertas a los seguidores de Luis Petri en todos los departamentos, mientras crece el malestar por la ruptura del exministro, hoy diputado de La Libertad Avanza. Entre tachas, reproches y heridas abiertas, la UCR mendocina enfrenta una de sus tensiones más fuertes desde el regreso de Cornejo al poder.
La cuenta regresiva hacia las elecciones municipales del 22 de febrero ya está en marcha y los partidos comenzaron a ordenar sus candidaturas. En el radicalismo, la famosa “lista provisoria” ya circula entre dirigentes, intendentes y operadores. Pero mientras algunos anotan nombres, otros directamente tachan.
Y en ese juego fino de lápiz rojo, hubo un dato que hizo ruido:
el petrismo quedó afuera de todos los departamentos.
Ni un concejal, ni un suplente, ni siquiera un lugar simbólico. Nada.
Son 33 bancas de concejales en juego en los seis departamentos donde habrá comicios. Y los seguidores de Luis Petri no figuran en ninguna.
Para el cornejismo, la explicación es tan simple como lapidaria:
“Ese es un problema de La Libertad Avanza.”
Así, sin anestesia, varios dirigentes cercanos al gobernador Alfredo Cornejo respondieron cuando se les preguntó por qué el sector de Petri había sido borrado del mapa radical. La respuesta deja expuesta una tensión que ya venía creciendo desde el cierre de listas de 2023.
La herida que no cierra: Petri negoció en la UCR y saltó a LLA
El enojo dentro del radicalismo no es nuevo.
La noche en que se cerraron las listas provinciales y nacionales fue, para muchos, un punto de quiebre. Petri negoció espacios con Cornejo como miembro de la UCR; obtuvo lugares para su gente y garantizó su presencia en la estructura. Pero después de eso… renunció al partido.
Y no solo renunció:
saltó directo al partido de Javier Milei, donde hoy milita con entusiasmo.
Para el cornejismo, fue una jugada que todavía no termina de digerirse.
Y como toda factura pendiente, ahora llegó el momento de cobrársela.
La decisión de bloquear al petrismo en las listas municipales es, para muchos dentro del partido, un mensaje directo y premeditado: quien elige otro camino, asume las consecuencias.

“Aunque sean radicales”: la frase que resume la interna
Cuando se les recordó que muchos de los seguidores de Petri siguen siendo afiliados radicales, la respuesta fue cortante:
“Aunque sean radicales.”
El mensaje es claro: si Petri se alineó detrás de La Libertad Avanza, que sus dirigentes compitan en ese espacio.
Así, el cornejismo empuja al petrismo a reclamar lugares en la porción libertaria del frente, liderada en Mendoza por el diputado nacional Facundo Correa Llano. Un pedido que, en los hechos, desplaza al sector de Petri a un territorio donde no controla nada.
Mientras tanto, Petri sigue en otra sintonía.
Esta semana juró como diputado nacional de LLA “por la libertad de los argentinos”, en una ceremonia donde compartió escena con Emir Félix (PJ) y Álvaro Martínez (LLA). Un evento que, puertas adentro de la UCR, fue visto casi como una postal del divorcio definitivo.
La interna ya dejó víctimas políticas.
Entre las más mencionadas están dos legisladoras provinciales, Fernanda Sabadín y Giuliana Díaz, quienes tenían como último recurso integrarse a la lista de concejales de Maipú. Pero finalmente, también quedaron afuera.
Lo mismo ocurrirá con Ramiro Blanco, excandidato a intendente de La Paz, y con el diputado Mauricio Di Cesare, quien compitió por la intendencia de Rivadavia. Todos ellos, vinculados en mayor o menor medida al sector de Petri.
Para algunos dentro del radicalismo, esta limpieza es lógica: “hay que ordenar el partido”.
Para otros, es un pase de factura innecesario que debilita la estructura radical hacia una elección clave.
Lo que se viene: una interna que no terminó
El cierre de listas municipales dejó expuesto lo que muchos advertían:
la interna radical está más abierta que nunca.
Cornejo apuesta por consolidar su hegemonía puertas adentro.
Petri, fortalecido por su llegada al Congreso, juega otra partida: la nacional, bajo el paraguas de Milei. Y el radicalismo mendocino, atrapado entre el pasado reciente y las nuevas realidades políticas, intenta no estallar.
Lo que está claro es que la decisión de borrar al petrismo de las listas no es solo administrativa: es política y es estratégica. Marca el nuevo mapa de poder de un partido que vuelve a mostrar que sus peleas internas son tan intensas como las externas.
Y febrero será la primera caja de resonancia para saber quién tiene razón.




