sábado, septiembre 19 2026
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Lourdes Arrieta volvió a cambiar de bloque y se sumó a Provincias Unidas, en lo que ya es su quinto salto político desde que asumió en 2023. Su pase, inesperado incluso dentro del nuevo armado, confirma que la diputada mendocina se convirtió en uno de los símbolos más visibles de la volatilidad, el oportunismo y la falta de coherencia que atraviesan al Congreso argentino.


La diputada mendocina Lourdes Arrieta volvió a aparecer en los titulares, aunque no por proyectos, debates o iniciativas parlamentarias, sino por lo único que parece dominar con precisión quirúrgica: el cambio de camiseta. Arrieta formalizó su ingreso al bloque Provincias Unidas, un armado de gobernadores que busca convertirse en la tercera vía del Congreso, y lo hizo después de protagonizar un verdadero maratón político que la llevó por media docena de espacios distintos en menos de dos años.

La escena es conocida. Arrieta ingresó a la Cámara Baja de la mano de Javier Milei en 2023, con el aura viral del famoso patito de goma en la cabeza, un gesto que le valió una popularidad tan insólita como fugaz. Pero la diputada no tardó en romper con el oficialismo libertario. Tras denunciar públicamente que la habían llevado “sin saberlo” a visitar al represor Alfredo Astiz, abandonó el bloque de La Libertad Avanza y comenzó un recorrido político que, visto en perspectiva, parece más una comedia de enredos que una carrera legislativa.

Desde entonces, Arrieta pasó por el monobloque “Fuerzas del Cielo – Espacio Liberal”, pasó fugazmente por Transformación, luego por Coherencia, después por el interbloque Coherencia y Desarrollo y ahora terminó recalando en Provincias Unidas. La diputada ha demostrado que, si algo no le falta, es predisposición para cambiar de bando cada vez que ve una oportunidad.

Lo curioso es que su incorporación a Provincias Unidas ni siquiera estaba en los planes del propio espacio. Según fuentes consultadas por LaPolíticaOnline, los armadores buscaban sumar al diputado José Garrido. “Fueron por Garrido y trajeron a Arrieta”, ironizó una de las voces que siguió de cerca la negociación. Una frase que resume a la perfección lo inesperado de su llegada… y también la incomodidad que generó dentro de algunos sectores del nuevo bloque.

Aun así, su pase suma representación mendocina a un espacio que aspira a convertirse en la tercera minoría del Congreso. Con unos 22 miembros proyectados dentro del interbloque Unidos, Provincias Unidas quiere ser el fiel de la balanza en la negociación diaria con el Ejecutivo y los grandes bloques opositores. Que Arrieta haya encontrado un asiento allí dice más sobre la desesperación por sumar volumen que sobre las habilidades políticas de la legisladora.

La conformación del bloque de gobernadores tampoco estuvo libre de conflictos. La designación de la santafesina Gisela Scaglia como presidenta del nuevo espacio generó un ataque de furia en Miguel Ángel Pichetto, que llegó a amenazar con romper y armar otro bloque junto a Nicolás Massot. Pero, como suele pasar en la política argentina, todo se acomodó a último momento, antes de la jura, cuando la necesidad de mostrar músculo legislativo le ganó al ego de los dirigentes.

Al final, Lourdes Arrieta terminó en el bloque de los gobernadores con Lousteau y Schiaretti

En ese contexto de tensiones internas, la llegada de Arrieta pasó casi como un dato de color. Después de todo, nadie espera de ella estabilidad, coherencia o permanencia. Su historial reciente habla por sí solo: cinco espacios políticos diferentes en menos de dos años. Su paso por el Congreso ya es un manual abierto de cómo usar la banca como trampolín personal sin construir nada real.

El caso Arrieta es más que una anécdota: es el síntoma perfecto de un Congreso que se desarma y rearma sin pudor alguno. Donde los bloques duran menos que un tuit, donde las convicciones se negocian como si fueran acciones y donde la geometría parlamentaria cambia al ritmo de las conveniencias del día.

Provincias Unidas podrá celebrar haber sumado un nombre más a su lista. Pero la pregunta inevitable es cuánto durará Arrieta allí. Si la historia reciente sirve de guía, la respuesta parece obvia: hasta que aparezca el próximo bloque dispuesto a recibirla.