Es ley guachita, es ley: Mendoza rompe los yugos antimineros
En una votación histórica, la Legislatura provincial aprobó la DIA de San Jorge y dinamita dos décadas de prohibicionismo emocional, lobby ambientalista y parálisis productiva. Con 31 votos a favor y 13 en contra, Mendoza abre la puerta a la “era del cobre” y deja atrás el miedo como política pública.
En una jornada sofocante dentro y fuera de la Legislatura, la Cámara de Diputados dio luz verde a la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto minero PSJ Cobre Mendocino, el histórico San Jorge rebautizado para esta nueva etapa.
Fue una votación que quedará marcada: 31 votos a favor y 13 en contra para el primer proyecto de minería metalífera que avanza legislativamente desde la sanción de la Ley 7722.
Mendoza acaba de romper un tabú político que llevaba casi dos décadas entero.
Un día que reescribe el tablero político
El oficialismo llegó al recinto con los números asegurados y la decisión tomada. El clima fue tan caliente como la calle: manifestantes, policías, contradicciones históricas del peronismo, reproches cruzados y un debate de casi tres horas donde quedó claro que San Jorge ya no es solo un proyecto minero: es el símbolo de un cambio de época.
El diputado Guillermo Mosso, informante del interbloque oficialista, defendió el proyecto como la puerta de entrada al desarrollo que Mendoza lleva años postergando.
La oposición, fragmentada, osciló entre rechazos por motivos ambientales, cuestionamientos técnicos y reproches políticos de falta de consenso.
El argumento que ordena la sesión: agua vs. desarrollo
Los discursos negativos giraron alrededor de un eje clásico: el uso del agua.
Rolando Scanio advirtió por los millones de litros diarios que demandaría la operación.
Gabriela Lizana cuestionó que la DIA “se aprobó sin todos los estudios”.
Fugazzotto habló de una “megaminería inseparable de hechos violentos”.
Del otro lado, el oficialismo —junto a aliados de Mejor Mendoza, el PRO y La Libertad Avanza— insistió en que el agua está garantizada, que la minería usará entre el 1% y 2% del recurso y que los controles ambientales son más estrictos que nunca.
La diputada Sol Salinas, una de las voces más duras, redujo la discusión a un cambio cultural:
“Pasamos del ‘no por el no mismo’ a un ‘sí, pero con controles permanentes’”.
La grieta interna del peronismo: minería sí, pero no así
Uno de los momentos más fuertes llegó desde el propio peronismo.
El jefe de bloque del PJ, Germán Gómez, dijo sin titubear:
“Estamos a favor de la minería y de este proyecto. La gente quiere minería. Pero ustedes creen que se logra una agenda minera sin consenso político. No existe ese consenso”.
Fue un sincericidio.
El PJ quedó partido entre quienes quieren modernizar la matriz productiva y quienes, aún con reparos técnicos, no están dispuestos a entregarle al oficialismo una victoria estratégica sin diálogo.
Thomas, sin filtro: “Se acabó la patota”
El cierre estuvo a cargo de Enrique Thomas, jefe del interbloque Cambia Mendoza, que apeló a un tono frontal que encendió las tensiones:
“Hay nuevas reglas de juego y se acabó la patota. Mendoza quiere futuro, no vivir del empleo público”.
Un mensaje político directo para Uspallata —donde el 70% del pueblo trabaja para el Estado— y también para el activismo ambiental que históricamente frenó San Jorge.
San Jorge, 14 años después: la revancha
El proyecto parecía enterrado desde 2011, cuando fue rechazado por unanimidad en la Cámara de Diputados en medio de protestas masivas.
Hoy, con un gobierno decidido a retomar la agenda minera, con aval académico (UNCuyo, IADIZA, IANIGLA) y con un contexto económico que presiona, San Jorge vuelve a ponerse en marcha.
La DIA aprobada impone exigencias estrictas: estudios complementarios, medidas de mitigación y condiciones que la empresa deberá cumplir antes de iniciar obras.
Lo que sigue: la clave está en el Senado
El proyecto ya tiene fecha de tratamiento: 9 de diciembre.
En el oficialismo descuentan que se aprobará.
Si eso ocurre, empieza la fase decisiva:
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Un año de factibilidad e ingeniería de detalle.
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Entre 18 y 24 meses de construcción.
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Primera producción de cobre: la “era del metal rojo” en Argentina.




