Carlotto acusa “provocación” por la designación de Presti en Defensa, pero olvida a Milani
Cuando el manual kirchnerista se activa para atacar al Gobierno, la memoria selectiva vuelve a hacer estragos.
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, reapareció este lunes para denunciar que la designación del teniente general Carlos Presti como ministro de Defensa es una “provocación” del Gobierno. Según ella, poner a un militar en el Ministerio de Defensa —algo que no ocurre desde 1983— sería casi un llamado a la violencia social.
Sí, leíste bien: violencia social… por un nombramiento aprobado dentro de la Constitución.
“Provocación”, “violencia”, “humillación”: el remix 2025 del relato
Carlotto afirmó que el nombramiento “inicia una situación de violencia”, que Presti “no está preparado”, que “no sabe hacer” el trabajo y que el Gobierno “mortifica al país con ideas extrañas”. Todo muy sobrio y equilibrado, como suele ocurrir cuando el kirchnerismo pierde un nombramiento.
También sostuvo que “las políticas de Estado las manejan los civiles”. Lástima que su memoria se nubló justo al llegar al capítulo César Milani, el militar preferido del kirchnerismo, ascendido y blindado políticamente entre 2013 y 2015. Ahí, la regla de “solo civiles” parece que no aplicaba.
Cuando el kirchnerismo lo hacía, no era provocación
Conviene repasar, ya que algunos parecen haber perdido el alfabeto histórico:
En 2017, Carlotto negó haber defendido a César Milani, pese a que su organización y buena parte del establishment K lo protegían mientras acumulaba ascensos meteóricos otorgados por Cristina Fernández de Kirchner.
“Dicen que lo apoyamos y eso no es real”, afirmó indignada. Lástima que la hemeroteca no suele militar para nadie.
Lo que sí ocurrió:
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Milani fue ascendido sin trabas durante el gobierno K.
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Cristina lo sostuvo incluso mientras llovían denuncias.
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Sobrevivientes y familiares lo acusaban directamente de secuestros y torturas.
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Carlotto nunca pidió su renuncia.
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Tampoco habló de “provocación” ni de “violencia social” en aquel momento.
Todo muy coherente… para el universo K, claro.
Antes pedía pruebas, hoy pide destituciones exprés
Otro detalle interesante: cuando aparecieron denuncias contra Milani, Carlotto exigía “pruebas formales”, que no se “largue información suelta” y que todo se tramite por la vía judicial.
Extraño, porque ahora no necesitó ninguna prueba para repudiar a Presti en cadena militante. ¿Un doble estándar? ¿Una brújula moral que gira según quién esté en la Casa Rosada? Pura casualidad, suponemos.
Lo que Carlotto no dice
Hoy acusa al Gobierno de “inventar historias peligrosas”, pero omite que durante años —y con un general cuestionado a cargo del Ejército— no hubo un solo comunicado pidiendo renuncias en Defensa, ni preocupación por “cambiar la historia”.
Y mientras Carlotto habla de “humillación permanente”, millones de argentinos recuerdan quién gobernó 16 de los últimos 20 años. Spoiler: no fue Presti ni Milei.
Conclusión
Cada vez que el kirchnerismo pierde control sobre un área del Estado, aparecen los mismos fantasmas, las mismas palabras y la misma épica del miedo. Y, como siempre, la memoria selectiva juega de titular.
Presti todavía no asumió plenamente, pero ya sabemos que para algunos el verdadero problema no es su capacidad, sino que no responde al viejo orden que durante décadas manejó la política de Derechos Humanos como herramienta partidaria.




